La sofisticación atemporal se hace presente en Fairmont Monte Cardo, un destino cargado de lujo, estilo y calidez. Su mayor punto fuerte es su exclusiva ubicación, entre el puerto y la zona del casino, con vistas al mar y en una posición privilegiada sobre parte del reconocido circuito de Fórmula 1. Con una propuesta de hospitalidad deluxe, una herencia histórica y un lifestyle contemporáneo, se torna como uno de los hoteles más apetecibles de la Costa Azul. En definitiva, uno de los mejores lugares del mundo para rendirse ante el carpe diem.
Es grande, urbano y cuenta con unas instalaciones refinadas. Sus habitaciones se caracterizan por una amplitud exquisita, estando muchas de ellas dotadas de balcón o terraza con vistas al mar, al jardín o al presuntuoso Mónaco. No sigue la misma línea de los hoteles de la zona, más dedicados al estilo palaciego. Abraza un lujo más contemporáneo y práctico. De ese que te hace disfrutar más el presente que el pasado.
Además de unos espacios cuidadosamente pensados para el descanso, Fairmon Monte Carlo los corona con servicios premium y personalizados.
His propuesta gastronómica destaca por sí sola con Nobu Monte-Carlo, conocido por su cocina japonesa con influencias peruanas, Amú Monte Carlo, que ofrece sabores frescos y Nikki Beach, una opción más distendida que atrapa con sus exclusivos cócteles. Por su parte, el Lobby Lounge recrea un ambiente majestuoso, haciendo que cada momento culinario sea inolvidable.
Tiene, además, un gimnasio moderno abierto las 24 horas y equipado con máquinas Technogym de última generación: Fairmont Fit Monte Carlo. Para completar la experiencia, Fairmont Spa ofrece un refugio dedicado al bienestar con una completa carta de masajes relajantes y demás tratamientos y piscinas en la azotea que permiten disfrutar del clima templado de la Riviera.
En Fairmont Monte Carlo, el lujo, el comfort y el bienestar se mezclan de forma natural.