7Pines Resort Sardinia es un resort frente a la playa, anclado en uno de los paisajes más imponentes de Baja Cerdeña. Unos preciosos senderos que te invitan a pasear te llevan hasta playas apartadas donde las horas del reloj pasan sin que te des cuenta. Esta agradable estampa se unifica con la belleza única de sus suites y habitaciones, que combinan tradición con comfort sin esfuerzo. Rodeadas de jardines, piscinas y vistas, sus habitaciones permiten una estancia cálida, tranquila, especial y serena.
Las diferentes comidas del día se viven con conciencia y deseo. Cada propuesta, desde la más elegante a la más desenfadada, cuenta una historia diferente sobre Costa Esmeralda. Tiene un restaurante estrella Michelin, Capogiro, que ya ha convertido al resort en un destino en sí mismo, pero también hay opciones igual de irresistibles, como clubes de playa, bares y restaurantes de mariscos.
Cuenta con dos piscinas: una principal con varios niveles de terrazas, y otro más tranquila llamada Laguna, más cercana a algunas de las habitaciones. Al tiempo que el Sol broncea la piel de los adultos, los pequeños se lo pasan en grande en el club infantil del resort, que ofrece actividades educativas varias, con el foco puesto en la sostenibilidad y el medio ambiente.
Rituales pausados son los que les esperan a los huéspedes del hotel en Pure Seven Spa, un espacio wellness distribuido alrededor de un oasis verde y exuberante, con una selección rigurosa de ambientes tranquilos. En ellos, se llevan adelante tratamientos faciales y corporales para calmar y reactivar cuerpo y mente. Sigue un enfoque holístico, que ve el bienestar físico y mental como una continuación del paisaje y la cultura inspiradores de la armónica Cerdeña.
Pasarlo tan bien en un lugar paradisíaco se siente incompleto sin tu mascota peluda, así que 7Pines Resort Sardinia lo dispone todo para que puedas tener unas vacaciones bonitas a su lado. Su atento personal prepara una cama cómoda, cuencos para agua y comida, y golosinas de bienvenida.
El día se desenvuelve con quietud, sin sobresaltos, y cuando la luz empieza a despedirse, los atardeceres rosados recuerdan que, si los atesoras, los momentos en Cerdeña pueden vivir para siempre.