Saint-Tropez es un destino glamuroso en el que priman los flashes, los yates y la ostentación. Sin embargo, Cheval Blanc St-Tropez ha diseñado una experiencia muy diferente para sus huéspedes. Un espacio íntimo donde escapar del ruido y vivir un lujo íntimo, sereno y profundamente ligado al lifestyle de la Riviera Maya. Ubicado en la bahía de Saint-Tropez, se alza como un refugio exclusivo que combina la elegancia contemporánea con el encanto atemporal de la Costa Azul, ofreciendo una experiencia que trasciende lo que podríamos esperar de una estadía convencional.
El día empieza con unas vistas exquisitas al Mediterráneo, bañadas por un Sol brillante y un olor a pino que acompaña la experiencia Cheval Blanc. El universo imaginado por Jean-Michel Wilmotte cobra vida en unas maravillosas 32 habitaciones y suites, que se complementan con una propuesta más elevada: su Villa Riviera de 400 m2. Cuenta con un jardín provenzal diseñado por el paisajista Jean Mus, cuatro dormitorios y capacidad para hasta 8 personas, en contraposición con otro tipo de propuestas de alojamiento, como su sala clásica del patio o sala del taller marítimo, de una sola habitación con terraza.
Uno de sus aspectos más destacados, y diferenciales tratándose de un alojamiento de Saint-Tropez, es su acceso directo a una playa privada. Si de aumentar el nivel de la experiencia hablamos, la ubicación sigue dando de qué hablar, ya que se encuentra a pocos minutos del animado centro del pueblo, logrando así un equilibrio perfecto entre la energía cosmopolita del destino y la tranquilidad de un santuario frente al agua.
Su carta gastronómica se impregna en la memoria del huésped, puesto que no se limita a ofrecer alta cocina, sino que construye una experiencia culinaria profundamente vinculada al territorio, la creatividad y la excelencia técnica. Una sensación que permanece en todos sus puntos culinarios, pero más especialmente La Vague d'Or, galardonado con tres estrellas Michelin.
Su beach club, piscina y exclusiva zona wellness son otras de las razones para decirle ‘sí, quiero’ a Cheval Blanc St-Tropez.